Hacía pocas horas que habíamos llegado a Corea del Sur. Aterrizamos en Seúl a las 7 de la mañana y después de pasar los controles de inmigración, tal y como os comentábamos en el post anterior, nos fuimos directamente al centro de la ciudad. Nos alojábamos en Myeongdong, y este primer día queríamos visitar el centro de Seúl y la N Tower.
Después de dejar nuestras pertenencias en el hotel y a pesar de estar en cierto modo cansados por todo el viaje, nos aventuramos a explorar algunas de las zonas más céntricas que Seúl tenía para ofrecernos, pero antes degustamos un plato típico coreano -podéis ver más en este post-.
Después de desayunar, nuestra primera parada fue la bulliciosa Myeongdong Walking Street, situada a tan solo 10 minutos del hotel deambulando. Entre las tiendas de moda, los restaurantes y los vendedores callejeros, nos sumergimos en la cultura y vida urbana surcoreana. La mezcla de colores, sonidos y aromas nos dio la bienvenida a la ciudad.

Después nos encontramos con más de un Daiso, que es una cadena de centros comerciales muy conocida en Corea del Sur y Japón. Se caracterizan porque suelen ser muy grandes y tienen prácticamente de todo. En el que entramos nosotros, que se encontraba a tocar de Myeongdong, tenía 12 plantas, cada una de ellas dividida por secciones -decoración del hogar, cocina, plantas, escuela, deporte, etc-.

Seguimos nuestro recorrido por el centro de Seúl y llegamos a la Plaza de Seúl, una mezcla entre historia y modernidad. Rodeada por edificios emblemáticos, pero también frente al ayuntamiento y hoteles modernos y lujosos.

Más tarde, llegamos al Namdaemun Market. Este es un mercado callejero en el cual se pueden encontrar multitud de objetos, como souvenirs, ropa, calzado, alimentos, etc. Callejeamos por este mercado desde la tranquilidad y observando todo aquello que nos llamaba la atención.
Y finalizamos nuestro intenso día ascendiendo a la N Tower. Concluimos nuestro día después de visitar el centro de Seúl y la N Tower. Para subir tomamos el teleférico desde Myeongdong, mientras veíamos que nos alejábamos de la ciudad iluminada. La N Tower ofrece unas vistas desde lo alto de Seúl a 360º. Nos gustó poder observar desde la altura las diferentes zonas de Seúl e intentar identificar los lugares o zonas donde habíamos estado ese mismo día.

Después de tanta actividad, finalizaba nuestro primer día en Seúl. Optamos por una cena rápida en un combini local, y nos fuimos a descansar para estar con plena energía para el siguiente día.

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