Había llegado un día muy esperado en nuestro viaje, ya que íbamos a ver y explorar las majestuosas Cataratas del Iguazú (lado Brasileño), una de las 7 maravillas naturales del mundo.

Después de un desayuno energético en el hotel, tomamos un Uber hasta la entrada del Parque Nacional de Iguazú, en el lado brasileño.

Una vez en el parque, compramos nuestras entradas y subimos a un autobús que nos llevó al inicio del sendero que recorre las cataratas. Comenzamos a recorrer el sendero, tomando nuestro tiempo para admirar cada cascada y disfrutar de las vistas panorámicas.

Sendero de las Cataratas del Iguazú
Sendero de las Cataratas

Poco a poco, nos acercamos a la famosa Garganta del Diablo, la más impresionante de todas. Quedamos maravillados por la fuerza y la grandeza de esta caída de agua, y nos quedamos allí un tiempo contemplando el espectáculo natural frente a nuestros ojos.

Cascada del Diablo en Cataratas del Iguazú
Cascada del Diablo

El recorrido de las cataratas hasta llegar a la última se puede hacer en 2 horas aproximadamente. Algo menos si vais a un paso ligero y no os paráis para hacer demasiadas fotografías.

A tener en cuenta que en la última parte, en la Cascada del Diablo, si cruzáis la pasarela os mojaréis. Es recomendable llevar algún tipo de chubasquero o ropa de recambio. Si vais en un día soleado y con temperaturas calurosas no será problema mojarse, ya que os secaréis enseguida.

Cascada del Diablo en las Cataratas de Iguazú lado brasileño
Cascada del Diablo

Esta última cascada nos pareció increíble. Pasear por la pasarela, mojarse y ver la fuerza del agua al caer es una pasada. Sin ninguna duda se nos grabó en nuestras retinas todo lo vivido, y constatamos que somos seres minúsculos al lado de la inmensidad de la naturaleza.

Al terminar nuestro recorrido por las cataratas, volvimos al hotel, decidimos reponer energías y saborear un delicioso y típico Açaí bowl.

Açaí bowl en nuestro día en las Cataratas del Iguazú
Açaí Bowl

Después de disfrutar de nuestro almuerzo, aprovechamos para relajarnos y disfrutar de los exteriores de nuestro hotel. Nos estiramos en un puf delante de la piscina, disfrutamos del sol y dejamos que la vista nos llevara a contemplar la belleza de los alrededores. Fue el momento perfecto para descansar y reflexionar sobre la maravilla natural que habíamos presenciado a lo largo del día.

Este fue un día mágico y estábamos agradecidos por las experiencias vividas en las Cataratas del Iguazú (lado Brasileño). Esta jornada nos permitió conectarnos con la naturaleza en su máxima expresión y apreciar la belleza imponente de uno de los tesoros naturales más asombrosos del mundo.

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