Nuestro tercer día en Jordania empezaba cerca del Mar Rojo. No era nuestra primera experiencia en ese mar, ya que ya lo habíamos disfrutado en nuestro viaje a Egipto. En esta ocasión, tocaba adentrarnos a él desde otro país, y así descubrir el Mar Rojo desde Jordania y más tarde el desierto de Wadi Rum.

Primero, desayunamos en el hotel. Desde primera hora de la mañana hacía bastante calor. La playa la teníamos enfrente del hotel. Solo teníamos que cruzar una carretera, la cual suele ser poco transitada. Al llegar a la playa, observamos el mar, y en el fondo se podía ver tierra. Justo delante nuestro estaba Egipto, y hacia nuestra derecha Israel. Para disfrutar más de todo ese paisaje, paseamos un rato por la orilla del mar.

Al principio de la mañana, el mar no estaba tan tranquilo como al ir transcurriendo las horas. Al final, nos pudimos bañar en unas aguas tranquilas, sin apenas movimiento, y por lo tanto, con ausencia de olas. Y cada baño que hicimos, teniendo en cuenta la calor que hacía, suponía que nuestro cuerpo se refrescara de una manera muy agradable. También se puede hacer esnórquel y disfrutar de la vida marina, para las personas que así lo deseen. En definitiva, fue una mañana tranquila, en la que desconectamos de todo para conectar con nosotros mismos.

Mar Rojo Jordania
Mar Rojo Jordania

Posteriormente, fuimos a comer a un hotel cerca del que nosotros estábamos alojados, y donde también aprovechamos para bañarnos en su piscina, que tenía una longitud importante. Se acababa nuestra corta estancia por los alrededores del Mar Rojo, pero venía una gran experiencia, como es la del desierto.

Pusimos rumbo al desierto de Wadi Rum. En coche tardamos 1 hora aproximadamente. Llegamos a la ubicación que nos habían enviado desde el hotel. Allí nos recibió la familia del dueño del hotel, y nos sirvieron té y unos dulces. Fueron muy amables. Dejamos el coche en ese punto, ya que era un recinto privado y de propiedad de la misma familia. Acto seguido, nos llevaron con una camioneta hasta el campamento del hotel.

Casa de los dueños del campamento - Jordania
Casa de los dueños del campamento – Jordania

Al campamento llegamos hacia media tarde, y nos animamos a hacer un tour por el desierto. La verdad es que fue nuestra primera toma de contacto con un paisaje tan diferente al que estamos acostumbrados. Pudimos ver lugares encantadores, pinturas en determinadas paredes, y como unos jeroglíficos en algunas rocas. También bajamos con skateboard desde unas dunas con mucha inclinación. ¡Fue un momento de máxima adrenalina!

Atardecer en el desierto de Jordania
Atardecer en el Desierto de Wadi Rum

Después de todo ello, volvimos al campamento para presenciar cómo es el proceso de elaboración de la cena típica beduina. Comprobar cómo todo se ha ido procesando por debajo de la tierra, cómo lo muestran, cómo lo presentan y, sinceramente: ¡Qué cena tan rica! Estuvimos ante una experiencia gastronómica muy recomendable, sobretodo para aquellas personas a las que os guste la carne.

Y así finalizó nuestro tercer día en Jordania.

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