Este día nos levantamos más pronto que los anteriores porque sabíamos que sería un día intenso. Fuimos al Mirador de Jardina y a la Playa de las Teresitas. Estando en el Mirador de Jardina, añadimos un sitio más: el sendero de los sentidos.
Nuestra primera parada fue el mirador de Jardina, un lugar que ofrece unas vistas panorámicas impresionantes de la costa y el océano Atlántico. Desde lo alto, contemplamos el paisaje y pudimos ver los acantilados y el mar.

Se notaba que estábamos a más altura, ya que desde el mirador hacía más frío que desde Puerto de la Cruz, por ejemplo. A parte de esto, fue muy impresionante detener la vista en varios puntos del paisaje, ya que se pueden observar zonas más verdes que otras, la forma de las montañas, el relieve de las mismas, las nubes, el mar al fondo, etc.
Después de recargar pilas, nos dirigimos hacia el sendero de los sentidos. Al hacer esta ruta caminando pudimos conectar claramente con la naturaleza y disfrutar de varios de nuestros sentidos para disfrutarla. De este modo, fue interesante poner atención en los sonidos de los pájaros volando, en observar los colores de las hojas, en notar la fortaleza de los árboles al tocarlos, y en disfrutar de los aromas de hierbas y plantas.
La ruta no nos pareció difícil ni extensa. Cabe destacar, que cuando nosotros fuimos había bastantes personas caminando por el sendero de los sentidos. En cualquier caso, no consideramos que hubiera una alta densidad ni que fuera agobiante. Si visitáis esta zona de Tenerife recomendamos hacer esta ruta, aunque también es cierto que, desde nuestro punto de vista, no fue de los mejores lugares de la isla.

Después de nuestra caminata, queríamos relajarnos y bañarnos un rato en el mar. Decidimos dirigirnos a la playa de las Teresitas. Con su arena de color claro, a diferencia de las arenas negras de otras playas características de la isla, y su agua de un color azul más claro comparativamente, estuvimos bien en esta playa. De todos modos, el día que fuimos hacia aire -no de forma excesivamente agobiante-, teniendo la sensación que sin presencia de aire hubiéramos disfrutado más de la playa de las Teresitas.

A medida que el día llegaba a su fin, nos sentíamos contentos de haber podido disfrutar del contraste del día después de haber visitado el Mirador de Jardina y la Playa de las Teresitas.
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