Nos despertamos en la mística ciudad de Pushkar y nos sumergimos de lleno en su espiritualidad, que precisamente es por lo que destaca.
Nuestra primera parada fue el famoso Lago de Pushkar, un lugar sagrado y espiritualmente significativo para los hindúes. El lugar estaba lleno de sus ghats y nosotros observamos durante rato a los peregrinos mientras realizaban sus rituales y baños sagrados.

Un ghat en hindú es el significado de escalón o escalinata. Cuando hablamos de un ghat en India hacemos referencia a un escalón o peldaño que te conduce a un río, estanque, lago o piscina. Pushkar estaba lleno de ghats, aunque el lugar por excelencia es Varanasi -localidad sobre la cual se hace referencia en otro post-.
Anteriormente, habíamos accedido en coche a los lugares de interés turístico, teniendo en cuenta que el conductor nos dejaba en cada una de las paradas. No obstante, en esta ocasión recorrimos todo Pushkar a pie. El lago no nos quedaba lejos de nuestro hotel, y el centro, a diferencia de otras ciudades, es más pequeño y compacto. Así, decidimos recorrerlo a nuestro aire punto por punto para empaparnos de la ciudad.
Después de rodear buena parte del lago de Pushkar, visitamos el Templo Rangji Pushkar por el exterior. Este es un templo dedicado al dios Rangji, conocido por su impresionante arquitectura y esculturas. De todos modos, no pudimos acceder a su interior por no pertenecer a su religión.

Posteriormente, llegamos al famoso Templo de Brahma en Pushkar, uno de los pocos templos dedicados a Lord Brahma en todo el mundo. Para entrar en el templo tuvimos que descalzarnos y hacer una cola significativa para llevar una ofrenda. Fue una bonita experiencia.

Después de disfrutar plenamente de Pushkar, pusimos rumbo a Jaipur, la capital de Rajasthan. Está ubicada a aproximadamente 2 horas y 45 minutos de distancia. Este trayecto fue uno de los menos extensos, lo que nos permitió no perder tanto tiempo en conducción. Durante la misma pudimos observar los paisajes y hechos que iban sucediendo, como el cruce de vacas por la carretera.
Nuestra última parada del día fue el Jantar Mantar, un observatorio astronómico construido por el Maharaja Jai Singh II. En él encontramos múltiples estructuras y muchas de ellas referidas a la precisión con la que se llevaron a cabo mediciones astronómicas, ancestrales, etc.

Jaipur, conocida como la ciudad Rosa debido al color característico de algunos de sus edificios, nos esperaba con su historia y arquitectura. El día acababa después de una larga e intensa jornada, nos fuimos al hotel, cenamos allí mismo, y después tocaba descansar.
Antes de finalizar el post, es importante responder a la siguiente pregunta: ¿Cuántos días pasar en Pushkar? Con un día completo sería suficiente, pero esta ciudad tiene encanto y significado suficiente como para poderle dedicar más tiempo si se dispone de él.
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