Se terminaba nuestro viaje a Brasil y para el último día en Río de Janeiro dejamos algunos puntos de interés para que la vuelta a la gran ciudad fuera atractiva.

Ese día lo dedicamos a ver las atracciones que habíamos dejado por ver en Río de Janeiro. Primero, visitamos el famoso Pan de Azúcar, una experiencia que habíamos pospuesto debido al tiempo nublado en el día que habíamos previsto para su visita. Esperábamos tener buena visibilidad para disfrutar mejor de las vistas panorámicas desde lo alto.

Pan de Azúcar en nuestro último día en Río de Janeiro
Foto del Pan de Azúcar desde el mirador del Morro de Urca

Para llegar a lo alto del Pan de Azúcar hay que subir a dos teleféricos. Te explicamos paso por paso:

  • En nuestro caso, primero cogimos un Uber desde el hotel hasta la estación del Teleférico que se encuentra en la calle Pasteur, nº 520, de Río de Janeiro.
  • Una vez allí compramos el ticket de ida y vuelta, que ya incluye los dos teleféricos. El primero te llevará al morro de Urca, desde el cual ya hay bastantes buenas vistas, con sus respectivos miradores, tiendas, restauración, etc.
  • Si tomas el siguiente teleférico llegarás a lo alto del Pan de Azúcar, desde donde podrás observar gran parte de Río de Janeiro desde las alturas.

Subir al Pan de Azúcar nos costó alrededor de 22 euros por persona al cambio. La entrada se puede comprar allí tanto en efectivo como a través de tarjeta. De igual modo, también se puede adquirir previamente por internet y ahorrarse la cola.

Vistas desde el mirador del Pan de Azúcar en Río de Janeiro
Vistas desde el mirador de Pan de Azúcar

Después de disfrutar de la visita a Pan de Azúcar -puedes tomarte el tiempo que quieras-, nos dirigimos a la playa de Botafogo a través de Uber, donde nos relajamos y disfrutamos del hermoso entorno frente a la bahía de Guanabara. Las vistas desde ahí son muy bonitas, pero cabe decir que la playa está muy oscura y sucia. De hecho, cuando nosotros fuimos no había ninguna persona bañándose.

Playa de Botafogo - Río de Janeiro
Playa de Botafogo

Después de visitar la playa de Botafogo, quisimos dar un paseo en dirección a la playa de Flamengo a través de una ruta habilitada para peatones y ciclistas que va rodeando el mar. Las vistas son realmente preciosas. No llegamos a la playa de Flamengo, pero fue suficiente para pasar un rato muy agradable. Cabe destacar, que es un plan muy poco turístico, ya que observábamos paseando a personas autóctonas. En cualquier caso, no por ello es menos recomendable.

Para completar nuestro día, decidimos dar un último paseo por la icónica playa de Copacabana. Exploramos las tiendas de la calle y aprovechamos para comprar algunos recuerdos de Brasil. También disfrutamos de una deliciosa comida en un lugar especial frente a la playa.

Al regresar a nuestro hotel decidimos agotar la última hora que teníamos en la piscina del hotel, situada en la azotea. Desde ahí podíamos ver la playa y hacia el lado contrario una favela. Un buen contraste para despedirnos de Brasil.

Finalmente, tuvimos que decir adiós a Río de Janeiro, y por lo tanto, nos dirigimos al aeropuerto -también fuimos en Uber, ya que nos resultó la forma más rápida, cómoda y segura para movernos- con el fin de tomar nuestro vuelo de regreso con destino final a Barcelona. Pasamos toda la noche volando y dimos por concluido nuestro último día en Río de Janeiro, así como la totalidad del viaje a Brasil.

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