A diferencia de otros viajes que volamos directamente al destino -a veces llegando antes a otra ciudad, pero solo con la finalidad de hacer escala-, esta vez nuestro recorrido no empezaba en Japón directamente. En este caso, primero volamos a Seúl, y después de 4 días en Corea volamos a Osaka. Así que en este post os explicaremos cómo volar de Corea a Japón y por qué.
Contábamos con casi 20 días de vacaciones y teníamos varias opciones:
- Utilizar todos los días para visitar Japón más ampliamente.
- Combinar Japón con otro país.
Cuando empezamos a investigar acerca de posibles vuelos constatamos que al volar directamente a Japón el precio era superior que si lo combinábamos con Corea a la ida o a la vuelta. De este modo, decidimos viajar a Corea y Japón durante esos 20 días, llegando a Seúl y volviendo desde Tokio.
Después de recorrer 4 días Seúl -post que podéis ver en el blog- volamos de Seúl a Osaka para iniciar nuestra ruta de 15 días por Japón.
Nuestro vuelo era al mediodía y el trayecto duró menos de 2 horas. Eran aproximadamente las 4 de la tarde cuando llegamos a Osaka.
Pasamos por los controles de inmigración, los cuales se demoraron bastante, después activamos la SIM que compramos antes de volar -si queréis que profundicemos sobre este tema podéis ponerlo en los comentarios-, y por último cambiamos dinero en el aeropuerto. Cabe destacar que el cambio de divisas en el aeropuerto de Osaka nos sorprendió para bien. De hecho, casi todas las tasas de cambio que observamos en diferentes ciudades japonesas fueron peores. Así pues, si hubiéramos sabido eso hubiéramos cambiado una cantidad de efectivo moderadamente superior en el aeropuerto de Osaka.
Al salir del aeropuerto fuimos a la oficina de JR para activar nuestro JR Pass. En otro post os contaremos nuestra opinión acerca de este bono de transporte, el cual adquirimos previamente a nuestra llegada a Japón.
Posteriormente nos subimos a un tren desde el aeropuerto para ir hacia el centro de la ciudad. La estación de destino estaba a solo 5-7 minutos deambulando de nuestro hotel.
Dejamos nuestras pertenencias en el hotel y, teniendo en cuenta que estábamos situados en una zona muy céntrica, fuimos a ver el ambiente alrededor del río de Osaka, donde hay multitud de carteles de colores y luces. En esa zona está el famoso cartel de Glicoman. Cenamos por ahí y después volvimos al hotel para vivir una de las experiencias recomendables al visitar Japón.

En concreto nos referimos a que nuestro hotel tenía Onsen -baños termales típicos japoneses-. Así que después de cenar nos pusimos el batín y nos dirigimos hacia el Onsen. Para acceder a estas aguas termales, las cuales están a una temperatura relativamente elevada, es necesario lavarse debidamente -en el propio Onsen hay una zona para ello-. Y acto seguido, se debe entrar a las aguas totalmente desnudos. Nos consta que en la mayoría de los hoteles hay una zona para el género masculino y otra para el femenino. Por lo tanto, son zonas diferenciadas. Así fue también en nuestro hotel.
Después del Onsen, que fue una experiencia purificadora y relajante, nos fuimos a descansar. Este había sido nuestro primer leve contacto con Japón.
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