Nuestro primer despertar en Jordania sucedía en un lugar tan inédito como el Mar Muerto. Estábamos en nuestra habitación del hotel, abrimos las cortinas, salimos a la terraza, y delante nuestro, con un sol brillante, visualizamos la extensión del Mar Muerto. Así empezábamos nuestro segundo día en Jordania: con una experiencia increíble en el Mar Muerto.

El Mar Muerto es un lago muy salado a 435 metros bajo el nivel del mar. Está situado entre Israel, la parte cisjordana de Palestina, y Jordania. A causa del cambio climático y a la extracción de agua dulce, el nivel del agua del mar se reduce aproximadamente un metro al año. Destaca claramente por la riqueza de sales minerales.

Tranquilidad Mar Muerto
Tranquilidad Mar Muerto

Así, nos levantamos temprano para poder disfrutar de una experiencia tan diferente, como la de bañarse en el Mar Muerto. Desde nuestro hotel, al disponer de playa privada, teníamos 10 minutos andando hasta la zona de baño. También teníamos la opción de que nos llevaran a través de un transporte del hotel.

Llegamos sobre las 8:30 horas de la mañana. La zona de baño de la playa privada del hotel estaba delimitada, aunque había suficiente extensión para poder nadar. Entramos al agua lentamente y, una vez metidos completamente, nos dispusimos a nadar. Es en ese punto que notamos la fuerza del agua. Claramente flotábamos sin quererlo. En la medida que nuestros pies dejaban de apoyarse en la arena, todo el cuerpo subía hacia la parte superior del agua irremediablemente, y por lo tanto, flotar no era una opción. La sensación es realmente sorprendente. De hecho, nos pusimos a leer una revista que llevábamos sin hacer esfuerzos por mantenernos en esa posición. En definitiva, se trata de una experiencia muy recomendable.

Experiencia en el Mar Muerto
Experiencia en el Mar Muerto

Al salir del agua, empezamos a coger barro para restregarlo por todo nuestro cuerpo. Nos recomendaron estar 10 minutos al sol para que éste se secara. Después, entramos de nuevo al agua para quitarnos poco a poco todo el barro, obteniendo una sensación muy agradable. Cabe destacar, que la parte de la cara nos la quitamos en unas duchas, ya que debíamos preservar que no nos entrara agua en los ojos. Ya nos saltaron algunas gotas en la boca y la primera sensación fue como la de un alimento picante, aunque de manera leve.

Barro en el Mar Muerto
Barro en el Mar Muerto

Después de esta experiencia en el Mar Muerto, disfrutamos de las instalaciones del hotel. Estuvimos bañándonos en la piscina, en un jacuzzi, y nos tiramos por los diferentes toboganes acuáticos. También conocimos a una familia jordana, que estaba pasando unos días de vacaciones, y nos permitió conocer algunas realidades del país.

Al mediodía dejamos el hotel, y nos dispusimos a empezar nuestro trayecto hacia Áqaba para visitar el mar rojo. Nuestro próximo alojamiento estaba a unos 15-20 minutos de Áqaba. La ruta duró 4 horas aproximadamente, teniendo en cuenta que hicimos dos paradas. Fue una ruta muy tranquila, con poco tráfico, y vimos camellos por la carretera. También tuvimos que esquivar algunas sandías que habían en la carretera.

Llegamos por la tarde y ya no quedaba mucho rato de luz solar. Nos bañamos en la piscina del hotel, y después fuimos a cenar. Había sido un día intenso y que nos guardamos para siempre como una gran experiencia. Había que descansar, ya que al día siguiente nos esperaba otro día ilusionante.

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